viernes, 17 de septiembre de 2010

Gomería

(acuarela sobre papel, 25x35 cm)

El lunes pasado hice mi primer visita a una gomería. Estacioné el auto lo mejor que pude en la puerta, se acercó un empleado, le señalé la cubierta con problemas e inmediatamente se puso a trabajar. Busqué un lugar que no entorpeciera su actividad y me quedé paradita observando cada una de las operaciones que realizaba. Trabajaba en el más absoluto de los silencios, yo tampoco hablaba, me intimidaba un poco encontrarme allí. Aflojó fácilmente un par de tornillos, puso el criquet, sacó la rueda, la colocó en un aparato que separaba la cubierta de la rueda, de ahí a una pileta hasta dar con el clavo, con una herramienta borró la pinchadura, de ahí a otra máquina, luego a otra, y así y así, hasta vuelta a colocar en el auto, quitar el criquet, ajustar los tornillos y listo. Terminó cobrándome diez veces menos de lo que yo suponía costaba el arreglo. Cuando le fui a pagar no pude resistir la tentación de adentrarme un poco más en el local y curiosear con disimulo su interior buscando el típico almanaque sexy que tiene que haber en toda gomería. Vi un enorme afiche con motivos de autos, modelos de tazas para todos los gustos, herramientas colgadas, pero almanaque de ese estilo ninguno.
Siempre había imaginado al trabajo en una gomería muy duro y sacrificado, en precarias condiciones y con herramientas rudimentarias. Se me hacía también que los empleados serían en su mayoría atrevidos, descarados y de pensamientos libidinosos.
Y bueno, se me cayó un mito.

5 comentarios:

  1. Hola Ana. ¡Qué gracia lo de la Gomería! En Brasil las llaman 'Borrachería', que todavía nos suena aquí más divertido. Aquí las llamamos simplemente 'Neumáticos'. Tus pinturas son totalmente naïf. ¿Vas por ese estilo? Un beso.

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  2. Y sí, son muy naif. No voy por ese estilo, quizás sea el estilo que viene a mí. Por ahora es lo que sale, el curso que tomará después no lo sé, no me preocupa tanto, lo dejo fluir. Mientras tanto sigo aprendiendo.

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  3. Ya ves Ana, qué la gente no siempre es como te la imaginas. Me gusta la descripción y el dibujo ingenuo, pero evocador que la acompaña.
    Saludos a mis amigos argentinos desde España y a mis familiares que allí viven y que no podran ver tu obra ni mis comentarios.

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  4. Hola Ana, un gusto. Entrar a tu blog ha sido para mi ingresar a un espacio muy íntimo y cálido, tanto tus pinturas como los textos que las acompañan refuerzan esa grata sensación. En distintas técnicas aprecio en primera instancia mucho amor por tu oficio, me llegan tus obras como un pedacito de vida que desde la simpleza nos abren la mirada a esas sensaciones, imágenes y vivencias universales que podemos compartir.
    Si bien tus pinturas manejan ciertos códigos de lo Naif, me parece también se desapegan de ello en la búsqueda de un sello más particular. En Chile a la Gomería le llamamos Vulcanización. Vaya a saber una porque. Te dejo un saludo fraterno desde el confín austral!

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  5. Gomería, Borracharía, Neumáticos, Vulcanización... y sigo aprendiendo. ¿Habrá otra forma de llamar a este lugar que atrajo tanto mi atención hace algún tiempo? Me pregunto cómo le dirán en China, Marruecos, o algún otro lejano país. Voy a hacer mis investigaciones del caso. Es cuando me suceden estas cosas que pienso en lo bueno que es poder abrir un poquito la puerta de mi espacio interior, no me imaginaba que iba a recibir tanto. Me encanta este espacio-blog.
    Gracias Eva por tus hermosas palabras.

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