martes, 6 de noviembre de 2012

Otra metamorfosis

(óleo sobre tela, 50 x 60 cm)


Al despertar una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró en su cama convertido en un Andiperla Willinki.
Reducido a un minúsculo insecto color miel de apenas dos centímetros, su presencia dejó de ser percibida por los demás. La indiferencia fue transformando su entorno en un gélido paisaje. El desamor cristalizó hasta el aire. La acumulación excesiva de hipocresía construyó un manto compacto sobre su territorio original. Una monumental masa de hielo comenzó, despacio, a deslizarse sin rumbo aparente sobre el lago helado del olvido.
Como si hubiera una intención de moldearlo, de poner a prueba su plasticidad, fue sometido a fuerzas que arrastraban, comprimían y retorcían su cuerpecito frágil. Pero soportó a la intemperie cada tormenta. Desarrolló una asombrosa capacidad para sobrevivir ante condiciones extremas. Se cubrió de una extraña sustancia, una especie de anticongelante natural, que protegió su interior y evitó que se le endurezca el corazón. Sus tres pares de patas aprendieron a hacer equilibrio en un suelo que fue hostil. Comenzó a tener hábitos necesariamente nocturnos. Supo saborear la adrenalina de internarse en las profundidades de las grietas azules, y descubrió que otros mundos existían ocultos.  También se hizo vegetariano.
El agua, como siempre, fue socavando las imponentes montañas de hielo. Desde muy abajo, desde lo no visible, como suceden los verdaderos cambios. Silenciosa, constante y gradual. A la espera  del instante menos pensado, por más imaginado que sea. Un hecho casi insignificante, como puede perfectamente haber sido el estornudo de un ñandú petiso que pasaba por ahí, una piedrita que venía haciendo sapito desde una orilla muy lejana, el fa sobreagudo de Edda Moser cantando La reina de la noche que por accidente llegó desde el Voyager, el aleteo del colibrí corona granate, o quizás un beso. La contingencia necesaria, muy necesaria, para que la ciudad del témpano se derrumbe y plaf!, acabe sumergida.
Después, poco se supo después sobre la vida del exótico insecto.



Participación en Una idea, mucho arte