jueves, 30 de junio de 2011

El Dorrego

(tríptico en óleo sobre tela, 24x30cm, 50x30 cm, 24x 30cm)

Participación en Una idea... mucho arte

No sólo hay una atmósfera melancólica que lo envuelve, algo extraño sucede en El Dorrego. Parecería que un hechizo o algo así se apodera de las historias de sus visitantes, las de amor son sus favoritas. Permanecen en el bar condenadas a repetirse eternamente. Imágenes de sus protagonistas se replican miles de veces como fractales, revelando en forma simultánea las diferentes fisonomías que fueron adoptando en el transcurso de sus vidas, en todas sus edades. Fantasmas de historias en pena vagan por El Dorrego, pues no pueden convertirse en historias y ya. Nunca terminan de pasar, porque siempre vuelven a comenzar, y así todo los tiempos.


Si usted cree tener cierta capacidad para percibir un poco más allá de lo real y además posee una alocada imaginación, acérquese al Dorrego, tómese un café, o un cortado, o una lágrima, y podrá comprobarlo. Si no se atreve a entrar, asómese por alguna de sus ventanas. No se lo pierda. Pero le advierto, corre el riesgo de que usted y sus historias queden atrapadas sin remedio en ese juego de imposibles, en un terrible encantamiento.