jueves, 26 de mayo de 2011

Los dos amantes

(óleo sobre cartón, 25x35 cm)


Participación en Una idea, mucho arte.


¿Dónde están los dos amantes? se preguntaban unos a otros. Y buscaban en cada rincón, en cada esquina, por toda calle empedrada. En las estaciones perdidas del tren, en cada par de asientos. En los bares sin tiempo y en las salas de cine desiertas. En bosques solitarios y en bancos de plazas. Entre las notas de una canción, también en sus silencios. Dentro de cada palabra de cada poema de amor. En los pasos de danza. Pensaban descubrirlos en los secretos que ocultan las pinceladas de un cuadro. Caminaban en vano, sin descanso, por los campos de frutillas. Desenvolvían todos los chocolates del mundo. La búsqueda continuaba en noches de luna llena, tardes de lluvia y mañanas de sol. En cada amanecer y en cada ocaso de los días. Llegaron casi a los misteriosos y desdibujados límites entre las tierras de la realidad y de la fantasía, de la vida y de los sueños. Hasta donde no quedaba ya mas nada, en la pura nada buscaban.
Mientras tanto en algún cuarto de hotel los dos amantes permanecían escondidos debajo de las sábanas, deseando que nunca fueran encontrados.

domingo, 8 de mayo de 2011

Serie "Cuentos para mujeres salvajes": Vasalisa la Sabia

(óleo sobre tela, 50 x 70 cm)

"Aprender a dejar morir lo que tiene que morir, y dejar que nazca lo que tiene que nacer." C.Estés

Todos esperaban tanto de Vasalisa. Y ella trataba, todo lo intentaba. En esos intentos depositaba todo de sí. Su energía vital se le iba en esa tarea, así fue convirtiéndose en una mujer sin memoria. Y por esos túneles por donde caen las cosas olvidadas se fueron escurriendo sus más valiosos tesoros, que lo son tal sólo por hacer que la vida no se transforme en un sinsentido. Esencialmente se le olvidó la manera de escuchar a aquella mujer que todo lo sabe, la que habita en su interior desde el más remoto de los tiempos. Esa mujer sabe su historia, sabe de su amor, de sus pasiones, de sus más profundos anhelos, anhelos que también cayeron por el túnel del olvido. Sabe cómo rescatarlos.


Andaba Vasalisa distraída con su vida. Pero dicen que los sueños compensan todo aquello que en la vigilia no se puede reconocer. Vasalisa soñaba mucho. A veces, por esa deficiencia de memoria que padecía, los olvidaba sin más, pero a veces los recordaba con vividez. Soñó una vez que querían atraparla, y entonces corría, bajaba escaleras, atravesaba pasillos y se escondía atrás de un ropero de características familiares, allí, escondida, encendía una linterna y ella, la mujer oculta, la que sabe, aparecía. En muchos de sus sueños la escena transcurría internada en aguas subterráneas y tenía largas conversaciones con esa mujer, que a veces tomaba la forma de su abuela, otras de su tía y otra de mujeres totalmente desconocidas.


Quizás en los sueños o quizás en la vigilia, yo no sé bien, Vasalisa recuperó la capacidad de escuchar a esa mujer. La sabia, la salvaje, la encendida, el cielo y el infierno, la luz y la noche a la vez, le habló:

"Basta ya Vasalisa, que no podemos quedarnos y marcharnos al mismo tiempo… Basta ya de quedarte detenida ante esa puerta. Y ya no duermas en el sofá."