miércoles, 10 de agosto de 2011

Vacaciones en Brasil (o la tubería central)



(tinta sobre papel, 25x30 cm)


"Tudo o que você precisa para se sentir bem", decía el slogan del complejo. Amplios departamentos con vista al mar. La construcción permitía que todos gozaran de esa maravillosa vista. También permitía que, como las rendijas de ventilación daban a una gran tubería central, en el baño se pudiera escuchar lo que sucedía en los demás.
La acústica del hueco era envidiable. Los sonidos provenientes de todos los baños del edificio confluían allí en una sinfonía de intimidades. Esta sinfonía tenía sus cuatro movimientos, a saber: mañana, mediodía, tarde y noche. El primer movimiento, un allegro, coros de grifos al ritmo de los cepillos de dientes. El segundo movimiento a veces me lo perdía, muchos no volvíamos a almorzar y nos quedábamos en la playa, tampoco era muy interesante, el tema era siempre el mismo y no tenía casi variaciones. El tercer movimiento era prestíssimo, donde las duchas tomaban protagonismo. Cada tanto intervenían las voces de algún tenor, barítono, soprano, contralto, o todos los matices vocales juntos, y era fácil identificar a los directores de orquesta que decidían a quién le tocaba bañarse primero. En el cuarto: el nocturno, no podía ser de otra manera, más dulce, libre y con cierto dejo de romanticismo.
Pero claro, algunos sonidos que se infiltraban en la sinfonía eran realmente indeseables. Había que ingeniárselas para evitar oír y ser oídos. Tratando de ver el lado positivo de las cosas, enseguida encontré algunos beneficios de esta vía de comunicación.
Durante el tercer movimiento la diversión era escuchar la nueva excusa que inventaba la madre de aquel curioso niñito, que insistía en entrar y verla desnuda. Después, el argumento demoledor del pequeño ante la negativa, y la madre preguntándose cuándo la dejarán bañarse tranquila.
En el primer movimiento extendía mi estadía en el baño el tiempo suficiente para no perderme el siguiente capítulo de “La pesadilla”. Padre divorciado que no había tenido mejor idea que manejar más de dos mil kilómetros para llegar al complejo con tres hijas adolescentes, invirtiendo además sus pocos ahorros. Una lloraba porque extrañaba a su mamá. Otra por puro aburrimiento. La tercera porque ningún traje de baño le quedaba y sus hermanas se negaban a prestarle el suyo. Al padre se lo escuchaba en actitud conciliadora los primeros días, algo cansado después, le siguió la desesperación, hasta culminar en una explosión aquella mañana en que, después de descargar todo lo acumulado, amenazó con adelantar el regreso. Casi casi que lo aplaudo, o aplaudimos, esa vez éramos muchos agolpados en el baño tratando de escuchar por las rendijas.
Lejos de la tubería sinfónica, mi mayor entretenimiento era bajar a desayunar e ir descubriendo a los directores de orquesta, los cantantes, al niño, su madre, la adolescente que extrañaba, la aburrida, la que no le entraba la malla, el sacrificado padre y otros tantos más. Algunas vidas con las que compartí momentos de íntima musicalidad y por las que pasé de incógnito por un ratito.



Participación en La Esfera Cultural

9 comentarios:

  1. Muy divertida e ingeniosa tu entrada, Ana. Me he permitido incluir el texto de Bodas de Sangre que seleccionaste y adjuntaste a tu comentario en el homenaje a F.G. L. en el que te incluyo como coparticipe junto con Adriana Alba,Rafa Narbona y yo mismo, más la gente que se sume, remitiendo a tu blog. Dime si no te importa. Un abrazo.

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  2. Y que sinfonìa Ana jajaja.

    Esos personajes con los que uno convive en las vacaciones son inolvidables, nos quedan en la retina (y este caso en el oìdo) como parte del paisaje.

    Me encantò èste histriònico relato amiga, igual que tu trabajo, esas figuras oscuras contrastando con el ocre maravilloso de los atardeceres de Brasil.

    te dejo un fuerte abrazo!

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  3. A veces ocurre en el camino encontrar gente simpatica con la que se cultiva la amistad,
    que disfrutes el fin de semana.

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  4. Ana, nuevamente nos sorprendes con mucho ingenio y calidad narrativa en las descrpciones de este nuevo texto. Tienes el don de enriquecer cualquier motivo, llenándolo de humanidad y sentimiento. En este último incluso con con una fina ironía llena de sensibilidad. Se lee con curiosidad y agrado.

    La aguada parece abrir caminos no acostumbrados en tus obras anteriores. Eso es bueno.

    Saludos, ánimo para seguir creando belleza y un abrazo.

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  5. infinitas gracias por regalarnos la magia y sensibilidad de tus letras dulce poeta, un besin de esta amiga admiradora que te desea con cariño feliz inicio de semana

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  6. Magnifico, la viada en cuatro movimientos, saludos

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  7. Es verdad que mirar la vida por uno ojo oculto nos puede dar una visión, no diría que distinta porque lo que pasa es lo mismo, más o menos, que vemos desde fuera, pero el prisma desde el que miramos es tal que los resultados nos resultan cómicos en unos casos, dramáticos en otros... una vida un poco insólita en general, vamos. Un beso con toda su forma y su color

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  8. Por eso nada mejor que ser discretos a la hora de la ducha. :)

    Me hiciste recordar a la peli "La otra mujer" de Woody Allen.

    Besos silenciosos.

    Carlos de Apenas penas.

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  9. Ana, estas vacaciones en Brasil seguro no las olvidaras.Un relato divertido y escrito con mucha maestria.Y te haz traido un dibujo en sepias muy sugestivo.
    Tienes alma de narradora.Un beso.

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