viernes, 27 de agosto de 2010

Luna llena en Colonia


(acuarela sobre papel, 25 x 35 cm)


"En el majestuoso conjunto de la creación, nada hay que me conmueva tan hondamente, que acaricie mi espíritu y dé vuelo desusado a mi fantasía como la luz apacible y desmayada de la luna." Gustavo Adolfo Bécquer.
 
Ya casi amanece y llevo a Rochi a la estación. Voy prácticamente dormida, apenas me encuentro saliendo del último sueño. Trato de atraparlo en mi memoria porque si no intento recordarlo ahora sé que enseguida va a quedar por ahí perdido. En eso estoy cuando se ilumina mi mirada al hacer su aparición por el espejito retrovisor, gigante y amarilla. Ay.... cómo poder describir todos los sentimientos que empiezan a brotar de mí mejor que lo expresado por Bécquer, imposible. Pero es breve, brevísimo, de pronto la pierdo con solo doblar en una esquina. La busco, doy vueltas y vueltas sin rumbo por estas solitarias calles de mi barrio y nada. Quizás como nunca necesito encontrarla, seguir contemplándola y perderme en ella un poquito más. Es inútil, ya no está, seguramente se encuentra oculta bajo el horizonte de mis ojos. Oculta como mi más reciente sueño y como tantos otros que no pude alcanzar. Pretensión absurda la mía, querer inmortalizar un destello.

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